Hace 19 años papá me llevó a la plaza por primera vez, fue cortito, seguro se laburaba al otro día. Yo ya me habia enamorado de estos colores hacía unos años, el abuelo me habia regalado mi primera camiseta, la de credencial, manga larga, hermosa el mismo dia que le regalaba una bici a mi hermana, me dio culpa, pensé que habia gastado mucho mas en mi por lo que significaba ya a esa altura, para mi, esa camiseta. Mi amor pasaba por épocas idílicas, 94 invicto 96 libertadores, tricampeonato. Cuando nachito vino a este mundo, un abril del 99 presagiabamos lo mejor, a los meses le ganabamos a boca después de 5 años, algo que no habia podido festejar plenamente, siguieron 5 años más de festejos y campeonatos, pero a la par los olorosos emepzaban su época dorada, se nos ponía mas dificil en lo sentimental y en cómo explicarle que eramos el más grande, uno lo sabia porque era más conciente, pero un nene de 5? Igual lo inundamos de esta pasión, pero los de su generación empezaban a vivir las peores épocas, las sequías, las frustraciones y lamentablemente en una etapa más madura de el, jugando al fútbol, entendiendo el juego, el descenso. Lloramos juntos ese día en la pieza de papá, el más que yo, yo estaba contenido como no creyendo un desenlace tan increíble para este gigante del fútbol. A la noche me enteré que CAVENAGHI hacia circular que dejaba todo y volvía y ahi lloré mucho... Me pareció una caricia al corazón hecho mil pedazos hacia minutos. Ese año horrible, sufrido, me sirvió para darme cuenta que tan hincha de River era. Hice todo lo posible por ver todos los partidos con Nacho, estudiaba afuera, por eso se me dificultaba, pero quería que los dos transitemos ese camino de espinas juntos, si un dolor nos hacía mal queria estar ahi con el. Lloramos mucho el día del ascenso, más que cuando descendimos. Nos abrazamos y en casa se barajó la posibilidad de ir a la plaza, a lo que ambos respondimos que no. Esto era un renacer no un festejo, con la certeza de que River nacía de nuevo, desde las cenizas y sabiendo que ese lugar era reservado para las grandes hazañas. Lo dejamos ahi, compartiendo unos mates, con la mochila descargada, esa muy pesada. De ahi en más, nos imaginabamos un futuro promisorio, no tan rápido porque nos hicieron mierda el club. Se robaron todo. Pero ya estabamos donde teníamos que estar, empezaron las vueltas, de los hijos prodigos, Ramón, Fernando (echado por un presidente hincha de boca recientemente) nos fueron devolviendo la identidad. Campeón del torneo 1 año después de haber ascendido, ganando en la bombonera, se fue Ramón y vino el muñe, muy idolatrado por su fútbol pero desconocido por su conocimiento como dt, que paradoja, que locura hermosa esa desconfianza. Que encuentro mas beneficioso para nuestras almas. Sudamericana eliminando a boca. Clasificando otra vez a la Libertadores. Y la historia esta es muy reciente, pasó ayer y la conocimos todos, sufrida, entrando por la ventana, contra un boca europeo, este River le generó tanto miedo que algunos de sus hinchas suspendieron el partido, fue feo para los dos, porque los ibamos a eliminar en su cancha y nos quitaron eso, ganamos en brasil, algo de lo que mas de uno se mofaba, y el resto fue arrasador y lo tenemos reciente. Fue cerrar un circulo, en donde yo pude ver como mi hermano mas chico, lo mas hermoso que me regalo la vida hasta hoy,sentía lo que yo sentí de chico, ver a su River comerse a los rivales, aún en inferioridad de condiciones. Un equipo sublime, que se nos va a quedar siempre en la memoria y en el corazón. El mejor equipo del continente. Nunca necesité una libertadores para saber que mi River es el más grande, yo siempre lo supe, pero esta generación si lo necesitaba, verlo así. Porque se bancó ser hinchas en las malas desde que nació. Desde el miércoles no derramé ni una lágrima y me vengo cuestionando el porqué, y hoy puedo decir que mi herida ya estaba cerrada y hoy es todo felicidad, es disfrute y es esperanza porque el muñe cuando lo felicitaron dijo "vamos por más", no se detiene, es ambicioso, ganador, estratega y te deja con esas ganas de ir por todo. Ya se metió en la historia grande de nuestro club. No sé cuantos renglones fueron, muchos seguro, sólo me queda agradecer a mi viejo por hacerme de River, por acompañarnos con el fútbol, a mi mamá que siempre nos arropó en las malas y lloro y se alegró con nosotros en las buenas y a mi hermana, que de grande compartió esta pasión enorme con nosotros dos. Se enojó cuando la dejamos afuera en la semi x cábala y me puteo cuando la invité el miércoles a ver el partido al grito de "sos boludo, vas a romper la cábala". Gracias River, gracias jugadores y cuerpo técnico. Vamos por más, vamos a Japón. Una locura. Nos espera el mejor equipo de todos los tiempos, el barcelona de Messi, me pellizco y no caigo. Esto es hermoso.


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